La composición de la deuda y el crecimiento potencial del PIB resultan esenciales para determinar su posible evolución.
Los romanos afirmaban omnia debita solventur: las deudas deben ser pagadas. Como a veces a los emperadores les resultaba muy difícil cumplir con tan categórico mandato, recurrían a la sencilla técnica de emitir moneda con cada vez menor contenido de cobre. Como consecuencia se generó la gran inflación del siglo III, inflación que erosionó la credibilidad de Roma, su economía y su poder militar, propiciando a su vez la decadencia y, un siglo y medio después, la caída del Imperio romano.
¿Cómo se calcula la deuda nacional? Existen tres fuentes esenciales: la de los gobiernos, y la privada, que supone la suma de la deuda de empresas y de familias. Si la economía mundial presenta un tamaño cercano a los 120 billones de dólares, pueden distinguirse tres grandes bloques económicos. Al tipo de cambio actual y en dólares corrientes, el PIB de EEUU se sitúa ligeramente por encima de los 31 billones de dólares; el de la Unión Europea, casi en 23 billones, con el subsegmento de la zona euro, cerca de los 18; y el de China, en 19 billones. Por lo tanto, entre las tres representan más de la mitad del PIB mundial.
Según el Banco de Pagos Internacionales, el endeudamiento de EEUU se acerca a 2,5 veces su PIB; el de la zona euro, a 2,4 veces; y el de China, a 3 veces. En EEUU y en Europa, la deuda pública se sitúa en 1,1 y 0,9 veces el PIB, respectivamente, mientras que la deuda privada supone 1,4 y 1,5 veces. En China, la deuda del Gobierno alcanza las 0,9 veces el PIB, y la privada, 2,1 veces, de la cual 0,6 corresponde a los hogares y 1,4, a las empresas.
¿Cómo se hace frente al aumento de la deuda? Con el incremento del PIB, ya que la deuda se divide por este cociente. El PIB nominal crece de tres formas: por horas trabajadas, por productividad por hora trabajada, y por inflación. Las horas trabajadas dependen de la población activa, que a su vez está determinada por factores demográficos, como la natalidad y los flujos migratorios. La productividad depende, entre otras cosas, de la acumulación de capital y de la inversión en investigación y desarrollo; y la inflación, de la relación entre la capacidad de ofertar y demandar bienes y servicios en una economía.
Con una natalidad cercana a un niño por mujer, a pesar de haber abolido la política de «un niño, una mujer» en 2015, la población activa china está llamada a disminuir a un ritmo superior a un 0,8% al año desde la próxima década según las Naciones Unidas. En EEUU se espera que crezca un 0,2% al año debido a flujos migratorios, y en Europa, que disminuya un 0,4%. A su vez, la productividad total china puede crecer a futuro a un ritmo cercano al 3% debido a que parte de un nivel de PIB per cápita un 72% inferior al de Europa y un 85% inferior al de EEUU. Por su parte, la productividad total estadounidense crecerá alrededor del 1,5% anual y la europea, al 1%, salvo sorpresas positivas derivadas de la inteligencia artificial. Por último, aunque no existen datos de expectativas de inflación para China, esta viene creciendo al 0%, ya que se trata de una economía sobreinvertida con mucha oferta y escasa demanda interna, tendencia que se agudizará con el envejecimiento poblacional. Mientras, a fecha de hoy la inflación a 10 años descontada de EEUU y de Europa (Alemania) se sitúa alrededor del 2,4%.
Por lo tanto, sumando los tres factores, obtenemos un crecimiento potencial del PIB nominal tendencial del 2,2% en China; del 4,1%, en EEUU; y del 3% en Europa. La rentabilidad de los bonos a 10 años suele ser un buen proxy para explicar el crecimiento económico de largo plazo de un país. A fecha de hoy, los bonos a 10 años chinos rinden un 1,8%, los norteamericanos un 4,3% y los alemanes, un 3%… cifras cercanas a las expuestas en estos cálculos.
¿Qué implicaciones tienen estos números?
Primera, China es la gran economía más endeudada del mundo (tres veces su PIB), la que más ha aumentado esta magnitud (su deuda total se situaba en 1,5 veces el PIB en 2008) y la que cuenta con el mayor volumen de deuda privada (2 veces). Conviene tener en cuenta que las crisis financieras suelen originarse en el ámbito de la deuda privada, no de la pública, y que niveles superiores a 1,7 veces suelen ser peligrosos. Así ocurrió en la crisis financiera de Japón en 1989 (2 veces), en EEUU en 2008 (1,7 veces) o en España en 2010 (2,3 veces). Por cierto, aunque nuestra economía no sea de gran tamaño, los españoles tenemos la honra de mantener la deuda privada en solo 1,2 veces, un nivel muy inferior al del resto de las naciones occidentales; y la total, en 2,2, por debajo de China, EEUU y Europa. Segunda, es posible que China nunca supere a EEUU como primera economía del mundo en dólares corrientes. Tercera, niveles abultados de endeudamiento con escaso crecimiento nominal futuro suponen una seria amenaza de problemas.
El uso y abuso de la deuda, sobre todo la privada, termina en crisis. «Para llegar primero, primero hay que llegar», dice Warren Buffett.