La IA está provocando un aumento de los despidos entre jóvenes licenciados, incrementando su tasa de paro y reduciendo sus niveles salariales. Esta situación es solo el inicio. Planteará una profunda revisión del modelo de educación superior.
La tasa de desempleo de recién licenciados en EEUU se situaba por debajo del 5% en diciembre. Esta última cifra de agosto conocida antes del “cierre” del gobierno federal superaba el 9%, con mayor desempleo entre los varones que entre las mujeres. Pocas veces se ha observado un incremento de desempleo tan súbito en tan poco tiempo y en un contexto de expansión económica.
¿Qué está ocurriendo?
Primero, cada revolución tecnológica suele conllevar profundos impactos en el mercado laboral. La Primera Revolución Industrial introdujo mejoras de productividad que favorecieron el traslado del trabajo infantil del gremio a la escuela elemental. La Segunda, el paso del trabajo adolescente, fundamentalmente agrario, al bachillerato. La Tercera, el aumento de la población universitaria desde el 10% hasta casi el 50%. Los cambios asociados en el mercado laboral han sido muy profundos. Cerca de dos tercios de los nuevos empleos creados desde 1945 hasta la actualidad son trabajos que entonces no existían. Mientras que la robotización de las fábricas provocó, hace ya algunas décadas, la sustitución del trabajo humano por máquinas (y con ello la destrucción de empleo industrial tan ligada al actual auge del populismo), en esta ocasión la IA está centrando su impacto en el mercado de recién licenciados. Si, de media, se estima que la IA podría hacer desaparecer entre un 10% y un 20% de los empleos actuales, el porcentaje de puestos amenazados entre recién licenciados puede llegar al 50%. Una reciente publicación académica muestra que aquellas profesiones desempeñadas por recién titulados con una mayor exposición a la automatización mediante IA ya han experimentado una contracción de un 13%. Nos queda la posible friolera de un 37%…
Segundo, como consecuencia del punto anterior, el impacto de la IA se está dejando sentir ya en el mercado laboral. En lo que va de año, se han anunciado un millón de despidos en EEUU, el nivel más elevado desde la pandemia. Una parte de estos recortes se concentra en el segmento de recién licenciados y está relacionada con el aumento de la productividad empresarial derivado del uso de la tecnología, en especial de la IA agéntica, que está reemplazando al trabajo humano. Aunque algún responsable político sin experiencia empresarial arquee la ceja cuando las empresas anuncian despidos ligados a mejora de productividad (tildándolo de comportamiento “inmoral”) la realidad es que si un competidor optimiza sus procesos y otro no, el segundo se expone al riesgo de que el primero baje los precios de sus productos gracias a las mejoras de productividad, expulsándole así del mercado. Lo que viene es inexorable.
Tercero, el desempleo está aumentando más entre los hombres que entre las mujeres, ya que los primeros tienden a estar más representados en carreras más expuestas a la automatización por IA como la programación. En este ámbito, se han identificado mejoras de productividad del 50% gracias a la IA, por lo que la mitad de los programadores, especialmente los más jóvenes, corren peligro. Las mujeres tienen mayor presencia en carreras ligadas a las ciencias de la salud, un sector en el que la automatización por IA sigue siendo, por el momento, más limitada.
Cuarto, el mercado laboral está reduciendo su nivel de contratación a nivel general, y especialmente entre universitarios. El porcentaje de ofertas laborales que exige un título universitario en EEUU se está reduciendo rápidamente, a medida que las empresas buscan más habilidades concretas y menos títulos. Se difumina así la barrera entre bachillerato y universidad en el mercado laboral expuesto a la IA. Por ejemplo, Palantir, una de las principales empresas del sector, centra su contratación en bachilleres con habilidades específicas, en lugar de en titulados universitarios. Además, en países como el Reino Unido, las vacantes que requieren de un trabajador con título universitario se han reducido un tercio el último año, tendencia que ha comenzado a observarse también en Europa, donde el porcentaje de ofertas laborales que exigen un título universitario está cayendo. Es decir, que no solo se despide a los jóvenes universitarios, sino que se les contrata cada vez menos.
Quinto, como consecuencia de una menor demanda ante una oferta relativamente estable de licenciados, los sueldos de este segmento se están resintiendo. Así, la “prima salarial” que reciben los universitarios que han invertido tiempo y dinero en su carrera frente a los que optaron por entrar antes en el mercado laboral se está estrechando.
Las implicaciones de estas transformaciones tan rápidas en el mundo de la educación serán muy profundas. La IA llegará a una gran parte de sectores antes o después, y al hacerlo exigirá un replanteamiento de la formación superior y la continua.